5/24/2016

La fundación La Cosmopolitana le apuesta a la educación alternativa

Empoderamiento Campesino en la Cordillera, el Piedemonte y la Altillanura Colombiana es el nombre querecibe el proyecto que realiza actualmente la fundación La Cosmopolitana, donde involucra a comunidades campesinas e indígenas de la región.

El proyecto consiste en núcleos de trabajo en la cordillera, el piedemonte y la altillanura, para que los municipios de San Juanito, El Calvario, Lejanías, El Castillo, El Dorado, Cubarral, Puerto Gaitán y Puerto López, trabajen en la conservación de los recursos naturales y la soberanía alimentaria, por medio de la implementación innovadora de tecnologías apropiadas a las condiciones culturales y ambientales.

Estas acciones constituyen un medio que facilita la vida digna de las personas, el desarrollo de capacidades, talentos y diseños de vida, con un enfoque del buen vivir, que constituirá una esencia final de esfuerzos colectivos.

 El proyecto consiste básicamente en que cada persona se reencuentre consigo misma y que aprovechen las riquezas que tienen a su alrededor, lo que normalmente no ven, aprovechando esa riqueza de manera sostenible para que las personas sean felices donde están y con lo que están, todo eso enmarcado en lo que es el aprovechamiento sostenible de los recursos naturales con tecnologías apropiadas al trópico” dice José Zárate, cordinador de proyectos de La Cosmopolitana.

Las tecnologías apropiadas con las que se pretende educar de forma alternativa y, así mismo, lograr que las comunidades las implementen son: el biodigestor, la energía solar, hídrica y eólica; la elaboración de abonos orgánicos ya sean abonos solidos a base de estiércol o abono líquido, también la lombricultura o abonos verdes a base de plantas leguminosas o árboles. Se busca también utilizar los sistemas agroforestales, la biotecnología tropical de malezas, el control biológico y el control orgánico. Se pretende a su vez enseñar el procesamiento de frutas, verduras y hortalizas.


También se enfoca en la recuperación de la identidad campesina y todos aquellos valores que hacen sentir bien a las familias rurales buscando que la gente conserve las fuentes de agua, el suelo, los bosques y que produzcan comida sana en abundancia, promoviendo la buena alimentación, el procesamiento, la producción, la comercialización y la generación de empleo. A su vez se busca que las familias rurales se organicen y elaboren un plan de vida sobre lo que quieren lograr a corto, mediano y largo plazo en todo lo relacionado a lo ambiental, económico, social, cultural, político y espiritual.

Para Lida Perdomo, administradora de La Cosmopolitana, “lo importante es que las personas vivan mejor donde están y se recupere el agrado por la vida en el campo para que no lo abandonen, haciendo allí un plan de vida basado en los recursos locales que tienen”.

“Desde que la fundación ha llevado a cabo estos planes en cada una de las zonas de trabajo, se ha demostrado una mejora armónica de las  relaciones humanas entre sí, con los otros, con su entorno natural y su entorno espiritual. Han contribuido además a cualificar y consolidar el talento humano local, a ordenar gestiones e inversiones veredales y municipales, y por ende, a dialogar y articular acciones con los gobiernos, actores sociales e institucionales del territorio, entorno a propósitos comunes elaborados participativamente por las mismas comunidades”, asegura Zárate.

Cabe resaltar que en la medida en que se le brindan oportunidades a las comunidades, ellas mismas se encargan de ser propositivas y progatonistas de sus propios procesos. Y como efecto de ello, las relaciones entre sí mismas y las instituciones externas se convierten en unas relaciones más respetuosas, horizontales, armónicas y constructivas.


Por:   Camila Perilla
         Lida Guzmán

         Paola Perdomo

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